viernes, septiembre 23, 2022
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Viento Norte: cómo nos afecta

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El Viento Norte, es habitual en las zonas montañosas de nuestro país y del mundo. En nuestra provincia es habitual que este fenómeno meteorológico ocurra entre abril y noviembre.


No es patrimonio solamente de Jujuy sino, que también se produce en toda la ladera oriental de la cordillera de los Andes. También es conocido como Viento Zonda, Chenook en Estados Unidos, Foehn en los Alpes, Bergwind en Sudáfrica, etc.

Este típico viento cálido y seco, sumado a la baja de la presión atmosférica produce diversos efectos en las personas. Estos efectos son muy importantes en un 50% de la población afectada, leve en un 25% de la misma y prácticamente nula en el restante 25%.

Si bien son efectos muy conocidos entre nuestra población, los mismos se deben principalmente a que el aire se carga excesivamente con iones positivos, lo cual afecta de alguna manera el funcionamiento normal de nuestro sistema nervioso y de compensación física. También influye de manera importante las características del aire ya que es excesivamente seco y cálido.

Todo esto produce los siguientes trastornos:

•    Piel y mucosas: sequedad excesiva de piel y mucosas tanto oral como nasal. Esto puede traer aparejados sangrados nasales o epistaxis, irritación de garganta, ronquera.
•    Conjuntiva y cornea: en los ojos se pueden producir irritación conjuntival y corneal, con picazón, ojos rojos, lagrimeo. La causa es también por la gran cantidad de polvo que hay en la atmosfera.
•    Sistema nervioso central: Cefaleas o migrañas, mareos, falta de coordinación, somnolencia.
•    Sistema Respiratorio: Incremento de crisis asmáticas y broncoespasmos, tos persistente.
•    Cardiovascular: Hipertensión, taquicardia, palpitaciones.
•    Decaimiento general, irritabilidad, dolores musculares, etc.

Es de hacer notar que la sintomatología es sumamente variable en intensidad y tipología dependiendo de cada persona.
Las recomendaciones más importantes para tratar de paliar estos trastornos son:

Consumo abundante de líquidos, protección de ojos con anteojos y lagrimas artificiales, cremas hidratantes, cubrirse del sol con sombreros, evitar realizar actividades físicas intensas al aire libre, consumo de aspirinas o ibuprofenos ante la aparición de cefaleas.

Y como siempre decimos, consultar a su médico o pediatra ante la aparición de síntomas persistentes a la mayor brevedad posible.

Dr. Pablo Perovic

MP 1982

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